Esto aún me sigue salvando cuando desaparezco, cuando estoy pero no, cuando todo se ve más suave, púrpura de amor o cuando aquella maquina de latir no se detiene, es ahí cuando la llave de sol.. cambia nuestros ojos a ojos estelares y caigo en sus abismos lúdicos, juegos en el cabello, ojitos encantadores, una mirada baja, mar de risas, viento de inconexiones.. es cuando nos pasamos el tiempo en mirar todo, mirar nada, mirar mimos de la realidad.
Y siento como si nunca cerrara los ojos, pero hoy no me quiero definir, no me quiero encasillar, quiero que mi piel se pinte de todos los colores, No quiero rap, ni funk, pop, alternativa, electro, punk o rancheras.. si no todas juntas, dentro, afuera, entre y alrededor de mi.. quiero mis crisis hormonales, gritar sin razón, llorar de la risa, quiero que me llenen de distintas sensaciones y estímulos miles, quiero darme asco y tener la posibilidad de amarme.
No me gusta tu Dios, ni tu religión, tu moral, ni tus reglas, no vivo en esos dogmas.. y sabes.. no me siento una mala persona, lo que tu dictas en un papel para recordar tus desventuras, para mi ha sido obvio desde un principio.. pero para que discutir, perdón… son solo canicas de color marrón, pelotas saltarinas, mis ojos, llenos de impulsos..
Esto implica el actuar por alguna emoción sin que haya alguna razón, fuerza que mueve o desarrolla algo.. Es como si cada poro se abriese al escuchar la voz de las sirenas, lentamente, llenos de risas, grumos se expanden, irradian estelas de colores, brillantes, empapando los sentidos, bañándonos en manjar, orgía eterna entre los pies y la cabeza, temblores lindos, mejillas rojas, silencios explosivos.
Es como cuando una nota musical revienta en las agujas de nuestros instintos, logrando lanzar sangre, donándonos felicidad, aportando oxigeno, saltando, gritando, fluyendo, tomando, riendo y mirando el infinito del cielo, soltándonos las manos, cayendo en nuestro propio peso y es ahí cuando decido abrir nuevamente mis ojos.. y es ahí cuando.
Cuando veo pasar pequeños grillos, delgados, largos, gordos, chicos, grandes, lindos y sobre todo verdes, flotando intermitente-mente, sin nada y con todo, con azúcar y con sal, pero para todos y miro sobre su hombro, esperando a que sea mi turno de llegar a dónde todos somos uno y uno somos todos.
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